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lunes, 5 de septiembre de 2011

Exégesis Teológica: La Divinidad (Tomo I), Por Jorge Mendizabal Gómez


Exégesis Teológica: La Divinidad (Tomo I), Por Jorge Mendizabal Gómez

Por Jorge Mendizabal Gómez
A través de las Escrituras observamos que todos los atributos divinos hablan de un monoteísmo absoluto, lo cual también se ha denominado Unicidad de Dios, es decir, que Dios tiene calidad de único absoluto e indivisible, siendo de existencia propia, no creada ni originada, teniendo un poder infinito a través de la eternidad, con una inmutabilidad que no precisa coexistencia con ningún otro ser divino (ni aún creado), con un conocimiento y santidad absolutos que se ven descritos solamente en la Unicidad de Dios. En tal monoteísmo se circunscriben su amor, misericordia, justicia y fidelidad, mostrando que solamente este Dios es quien puede llevarnos por medio de su perteneciente verdad al conocimiento revelador de su esencia.

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Exégesis Teológica: La Divinidad (Tomo I)

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martes, 7 de junio de 2011

El Señor Jesucristo Según la Biblia - (Refutando la Herejía Trinitaria de un "Jesús" Co-igual, Co-eterno y Co-existente)


El Señor Jesucristo Según la Biblia - (Refutando la Herejía Trinitaria de un "Jesús" Co-igual, Co-eterno y Co-existente)

Por Julio César Clavijo Sierra

La Biblia presenta a Jesús como el Único Dios que fue manifestado en carne para venir a salvarnos. Contrario a la Santa Escritura, el dogma de la Trinidad presenta a un "Jesús" acompañado eternamente de otros dos "co-iguales", "co-eternos" y "co-existentes" a Él.

El Espíritu Santo llama a los últimos días "tiempos peligrosos" (2 Timoteo 3:1). En estos tiempos, muchos se han tornado en inventores y seguidores de diversas doctrinas respecto a la naturaleza y verdad de la Deidad, fabricando a muchos dioses diferentes a los que llaman "Jesús", siendo guiados por diversos espíritus, cuando lo verdaderamente necesario es poner por delante la enseñanza de la Biblia (y solamente la Biblia).  El correcto conocimiento acerca de Jesucristo es un requisito indispensable y fundamental para la salvación, a fin de que el pecador pueda obtener la salvación del pecado, de la muerte y del infierno, pues la Escritura dice: "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa" (Hechos 16:31). El Señor Jesucristo se ha revelado a los suyos por su nombre, pues "a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12), "y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo" (1. Juan 3:23). (Vea también Juan 2:23, 3:18, Mateo 12:21, etc.).

De acuerdo con la Biblia, es evidente que "El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas" (Marcos 12:29-30, Deuteronomio 6:4).  El Dios Todopoderoso de Israel fue, es, y por siempre será uno.  No hay otro Dios formado antes de Él, ni habrá otro después de Él (Isaías 43:10). No hay otro Dios más que Él (Isaías 44:8). Él es el único Salvador (Isaías 43:11); Él creó la tierra y el cielo por sí mismo (Isaías 44:24, Génesis 1:1, Juan 1:1-3, 10-14); Él ha jurado que toda rodilla se doblara ante Él (Isaías 45:23, Filipenses 2:10); y Él no dará su gloria a otro (Isaías 42:8, 48:11). Desde el principio y a través de toda la historia, los profetas, los apóstoles y toda la gente de Dios, han sabido, han creído y han enseñado que Él es uno. Hoy en día, un entendimiento apropiado de las Escrituras, revela claramente esa verdad de que Él es uno, a quien verdaderamente ha nacido de nuevo.

¿Qué Significa: "Nacido de Nuevo"?

Nacido de nuevo, es un término que el Señor Jesucristo utilizó para describir a alguien que ha sido impregnado por la Palabra Viva de Dios, y es capaz de ver el Reino de Dios. Contrario a la opinión popular, nacer de nuevo no es un estado que el hombre obtiene haciendo una "oración del pecador", o simplemente diciendo que "ha aceptado a Jesucristo en su corazón". Las Escrituras nos enseñan que "nacido de nuevo", es la condición de un hombre que ha obedecido el evangelio del Nuevo Testamento arrepintiéndose, y naciendo del agua y del Espíritu (Juan 3:5, Hechos 2:38). La Biblia claramente nos enseña que un hombre es nacido de nuevo por la Palabra de Dios (Lucas 8:11, 1 Pedro 1:23, Santiago 1:18), y que este milagro no es logrado por un hecho de la voluntad del hombre, sino de Dios. (Juan 1:13, Romanos 9:16, Juan 6:44, etc.).

El que ha nacido de nuevo, es quien ha podido: (1) Ver el Reino de Dios (Juan 3:3); (2) Saber que Jesús es el Cristo (Mateo 16:16-17, 1. Juan 5:1); (3) Creer en su nombre (1. Juan 3:23, Salmos 9:10, 91:14); (4) Arrepentirse (Romanos 3:10-18, 2. Corintios 7:10, 2. Timoteo 2:25, Juan 6:44), y (5) Recibir remisión de pecados por el bautismo neotestamentario del agua y del Espíritu (Lucas 24:47, Juan 3:5, 20:31, Hechos 2:38, 10:43, 22:16, Colosenses 2:11-12, Romanos 6:4-5, etc.). La Biblia nunca nos enseña que el cristiano tenga que ser bautizado en dos o tres personas, sino que explícitamente declara que  somos "bautizados en Cristo Jesús" (Romanos 6:3, Gálatas 3:27), pues Jesús es el único nombre que está implícito en Mateo 28:19, ya que Jesús es el único Dios que se ha manifestado como Padre (por ser el Creador y sustentador), Hijo (por su manifestación en carne), Espíritu Santo (por obrar en la vida de sus hijos), y también se ha manifestado de otras muchas maneras.

En el cuarto siglo después de Cristo, en los Concilios de Nicea (325 d.C.) y de Constantinopla (381 d.C.), el emperador romano Constantino y los primeros "Padres de la Iglesia" (nos referimos a los originadores de la Iglesia Católica Romana), inventaron la doctrina de la Trinidad, la cual es diametralmente opuesta a la Escritura. Esta nueva doctrina asaltó los términos bíblicos de Padre, Hijo y Espíritu Santo, y los suplantó por unos términos espurios que no se encuentran en ningún lugar de la Biblia, al decir que estos significaban "Padre trinitario" (o primera persona divina), "Hijo trinitario" (Dios el Hijo o segunda persona divina) y "Espíritu Santo trinitario" (o tercera persona divina).

La Iglesia Católica Romana y las Iglesias Protestantes Trinitarias, enseñan además que estas "tres personas divinas" son co-iguales, co-eternas y co-existentes, y que son individuales en función, pero unificadas en propósito. Posteriormente, en el Credo de Atanasio que fue fabricado a finales del siglo quinto, se expuso la declaración que sintetizó por primera vez aquella nueva doctrina. Desafortunadamente, hoy más que nunca, el pueblo de Dios está siendo destruido por falta de conocimiento (Oseas 4:6), al ser grandes las multitudes que profesan ser cristianos, pero que sin embargo están por fuera del Reino de Dios por culpa de la doctrina de la trinidad, que no está escrita, ni indicada, ni es enseñada en algún lugar de la Biblia. 

¿Co-igual?

Dios, el Señor Jesucristo, ha venido manifestado en carne. Esta es la declaración de la Escritura (1. Timoteo 3:16, Juan 1:14, 8:24-25, 8:28, Mateo 1:21-23, Isaías 9:6), y es un instrumento inspirado por Dios para discernir entre el que es de Cristo y el que es del anticristo (1.  Juan 4:2-3, 2. Juan 7).

La Biblia declara que el hombre Jesucristo es la imagen del Dios invisible (Hebreos 1:3, Colosenses 1:15) y el mediador entre Dios y los hombres (1. Timoteo 2:5). En ninguna parte de la Biblia se declara que el Hijo de Dios sea una persona divina y distinta del Padre, alguien co-igual con el Padre, u otro dios. En cambio, la Biblia declara acerca del único Hijo engendrado (el unigénito) de Dios, que "siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres" (Filipenses 2:6-7). Recuerde, como ya lo hemos dicho antes, que la Biblia declara que hay un solo Dios, pero también nos dice que Jesús es igual a Dios (no co-igual a Dios, como lo ha tergiversado la herejía de la trinidad). Jesús es igual a Dios porque Él es el único Dios y no hay más. De la misma manera, un hombre es igual a sí mismo y no hay otro hombre igual a él. Jesús es el único que ha tenido la forma de Dios, ya que Él es el único Dios que existe; el cual, llegado el tiempo predeterminado para que se cumpliera la profecía del advenimiento  del Mesías, se despojó a sí mismo y tomó la forma de siervo cuando se hizo semejante a los hombres al manifestarse en la carne humana. 

Jesucristo no es ninguna segunda persona de una cierta Trinidad (que no existe en la Biblia), sino que Él fue, es y será el Dios Todopoderoso, Dios el Padre que se manifestó como el Hijo (Hebreos 2:14), un hombre perfecto y santo (Efesios 4:13), para dar a conocer su nombre al mundo (Juan 17:6). También para enseñarnos la manera en que debemos vivir (1. Pedro 2:21), y para salvar a toda la humanidad como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). En su esencia eterna Dios es Espíritu (Juan 4:24), por lo cual no tenía sangre para derramar a favor de la humanidad. Por esto, Dios se preparó un cuerpo humano (Hebreos 10:5), que tuviera sangre humana pura para derramar a favor de sus criaturas, pues sin derramamiento de sangre no se hace remisión (Hebreos 9:22).  Por medio de su manifestación en carne, Dios llegó a ser nuestro hermano mayor (Hebreos 2:11-12, 2:17) y nuestro pariente cercano que nos pudo rescatar de la esclavitud (Levítico 25:47-49).

Bíblicamente hablando, el Hijo no es una segunda persona divina, sino la referencia a la manifestación de Dios en carne como un hombre puro y sin pecado (Hebreos 4:15), manifestación por medio de la cual Dios pudo darse en rescate por nosotros (Romanos 5:8, Efesios 5:2, Tito 2:14).  Al mencionar los términos bíblicos del Padre y el Hijo, los escritores bíblicos se refirieron, por un lado al papel de Dios como el Padre amoroso que proveyó un plan de salvación a favor de sus criaturas, y por otro lado al papel de Dios manifestado como el hombre puro y perfecto (el Hijo) que se hizo nuestro pariente cercano para poder rescatarnos de la esclavitud del pecado.  La declaración de la Escritura es que Jesús es Emanuel, Dios con nosotros (Mateo 1:23), Dios mismo viniendo y salvando (Isaías 35:4).

¿Co-eterno?

El nombre del Señor, como se le dijo primero a Moisés en Éxodo 3:14, es YO SOY EL QUE SOY. Las palabras "YO SOY" son traducidas de la palabra hebrea "hayah" [ver el Léxico de Strong, código H1961], la cual es una forma categórica en primera persona del verbo "ser". Significa más que Yo soy en un sentido pasivo; es un verbo causante. Esto significa, "Yo soy por mí mismo”. En otras palabras: “nadie me hizo”, “nadie me puso aquí”, “nadie me sostiene” “Yo existo por mi propio poder”, “me sostengo por Mí mismo”, “soy independiente para mi subsistencia”, “Yo siempre he sido y siempre seré”, “no tengo limitaciones, linderos, dependencias, comienzo o final” , “Yo soy el mismo ayer, y hoy, y por siempre”.

Luego en Éxodo 3:15, Dios declara que su gente lo llamara "Jehová", el cual en el lenguaje Hebreo es la palabra "Yejovah" [ver el Léxico de Strong, código H3068], que es la forma de la tercera persona del mismo verbo "hayah". "Yejovah" significa "Él es", o más literalmente, "El que es, y que era, y que ha de venir, el Todopoderoso." (Apocalipsis 1:8). Ese es su nombre.

Cuando decimos "Jesús", estamos haciendo la pronunciación española del nombre Hebreo "Yejowshuwa" [ver el Léxico de Strong, código H3091], el cual es una compilación del nombre "Yejovah" [Strong H3068] y el título "Yasha" [Strong H3467], el cual significa Salvador o teniendo salvación. Y cuando nosotros decimos "Cristo" [Strong G5547], estamos pronunciando el equivalente  griego del hebreo "Mashíach" [Strong H4899], el cual es Mesías, y literalmente Ungido, o Dios mismo venido en su manifestación en carne para salvarnos. (Compare Isaías 35:4-6 con Mateo 11:2-6; Zacarías 14:5 con Judas 1:14 y Apocalipsis 19:11-14). Así que cuando nosotros decimos "Jesucristo", lo que realmente estamos diciendo es "El que era, y que es, y que ha de venir, el Todopoderoso, el Salvador, que ha venido para salvarnos". Y Él vino en la carne (1. Timoteo 3:16, 1. Juan 4:2-3).

La Biblia nunca nos ensena que el Hijo de Dios sea una persona co-eterna que existió desde la eternidad "pasada" con Dios el Padre. Al contrario, la Biblia declara que el Hijo de Dios (como un ser humano verdadero) fue engendrado (Isaías 7:14, 9:6, Mateo 1:21-23, Juan 3:16, Gálatas 4:4). Esto claramente significa que hubo un tiempo cuando el Hijo no existió sustancialmente, y que hubo un punto especifico en el tiempo cuando el Hijo comenzó a existir, lo que ocurrió a partir de que una joven virgen llamada María concibió del Espíritu Santo (Lucas 1:34-35). El Hijo no existió desde siempre, porque Dios sólo se manifestó en carne a partir de un punto específico del tiempo (Isaías 35:4). La humanidad pura y perfecta que Dios tomó para manifestarse, fue engendrada por Él mismo en la virgen María, y una vez preparado ese cuerpo, Dios se manifestó en carne. Es verdadero que el hombre Jesús de Nazaret fue engendrado por Dios, por lo cual es también verdadero que hubo un tiempo cuando el hombre Cristo Jesús no existió. Esto es lo que da sentido a la palabra “engendrado”. Los términos "Hijo engendrado" e "Hijo eterno", son diametralmente opuestos el uno con el otro y no pueden ser ambos verdaderos.  La frase "Hijo eterno" no se encuentra en la Biblia, porque es parte de la herejía de la Trinidad y es contradictoria con la verdad de la Escritura. 

La Biblia nunca dice que Jesucristo de Nazaret sea "Dios el Hijo" o un "Hijo Eterno", "co-eterno" con Dios el Padre. Ese lenguaje usado por la herejía de la trinidad, es completamente extraño a la Escritura. Jesús es Dios el Padre manifestado en la carne (Isaías 9:6). Vale la pena resaltar que la única vez que en la Biblia aparece la expresión Padre Eterno, esta es una referencia al Señor Jesús. El Señor Jesús preexistió a su encarnación como el único Dios Eterno, no como un eterno acompañante del Padre. La manifestación de Dios en carne y sangre como un verdadero hombre, es llamada el Hijo de Dios, porque aquella manifestación fue realmente engendrada por Dios en el vientre de una virgen de Israel ("...verá linaje..." - Isaías 53:10). Jesucristo es la simiente de la mujer que hirió en la cabeza a la serpiente antigua, la cual es el diablo (Génesis 3:15, Apocalipsis 12:9).

La Biblia sí dice que Jesús de Nazaret es un hombre (1. Timoteo 2:5), el Hijo del hombre (Mateo 18:11), el Hijo de Dios (Juan 10:36), nuestro hermano (Hebreos 2:11-12), nuestro Apóstol y Pontífice (sumo sacerdote) (Hebreos 3:1), que fue hecho a semejanza de los hombres (Filipenses 2:7) y fue tentado en todo según nuestra semejanza pero sin pecado (Hebreos 4:15).  Nos dice que Él tuvo hambre (Lucas 4:2), tuvo sed (Juan 19:28), estuvo cansado (Juan 4:6), turbado (Juan 12:27), y en todo es un hombre que fue engendrado por Dios en el vientre de una virgen. Por lo tanto, el término "co-eterno" no solo está completamente ausente de la Biblia, explícita o implícitamente, sino que es una absoluta contradicción de la enseñanza bíblica del Padre Eterno, y no puede ser aceptado como verdad a la luz de la Palabra de Dios.

¿Co-existente?

La evidente naturaleza herética del término "persona divina co-existente", ya ha sido expuesta en los párrafos anteriores. Nosotros hemos demostrado conclusiva y enfáticamente que no existe la tal persona conocida como "Dios el Hijo", y por lo tanto no existe uno que pueda ser eternamente co-existente con Dios el Padre, teniendo sus mismos atributos o poderes, pues la Escritura dice: "No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno" (Isaías 44:8).  "Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí" (Isaías 46:9).

La Biblia dice que el único Hijo engendrado (el unigénito),  Jesús de Nazaret, es un hombre del linaje del rey David (Mateo 22:41-45). Dios creó todas las cosas en, por medio de, y para el Hijo (Colosenses 1:16). Esto nunca nos enseña que Dios el Padre haya usado a otro para crear el universo (llámese a éste otro una persona divina u otro dios), pues la Biblia nos indica claramente que Dios creó todas las cosas por sí mismo (Génesis 1:1, Isaías 44:24). Lo que esta enseñanza nos indica, es que antes de que Dios creara cualquier cosa, el plan estaba terminado (Efesios 1:5, Apocalipsis 13:8, 1. Pedro 1:20), el Verbo de Dios era completo (Juan 1:1, 17:5, Apocalipsis 19:13),  y su propia aparición en la carne había sido completada en la mente de Dios, salvo que estaba esperando el tiempo preciso para manifestarse sustancialmente (Gálatas 4:4, Hebreos 1:1-4).

Antes de que Dios creara a Adán, Él ya sabía claramente la forma de hombre que Él mismo habría de tomar (Filipenses 2:7,8), así que creó a Adán como un hombre inocente o hijo de Dios (Lucas 3:38), conforme a la imagen del postrer Adán que es Jesucristo (1. Corintios 15:45). Por eso Adán es figura del postrer Hijo de Dios que habría de venir (Romanos 5:14). De este modo Dios creó todas las cosas en, por medio de, y para el Hijo, sellando todo en su mayor obra, que es el hombre, el cual fue creado conforme a la imagen de Dios, la cual es Jesucristo (2. Corintios 4:4). Jesucristo es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15), pues Dios el Padre fue manifestado en carne (1. Timoteo 3:16), y por eso quien ve a Jesús en realidad ve al Padre invisible (Juan 14:9). En la Nueva Jerusalén habrá un solo trono para Dios y el Cordero, porque Dios y el Cordero no son dos distintos, sino uno y el mismo (Juan 10:30). Así que sobre el trono estará un solo Dios manifestado en carne, y por eso se verá un solo rostro y será llamado por un solo nombre. "Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos" (Apocalipsis 22:3-5).

Todo el Antiguo Testamento habla proféticamente del Hijo de Dios engendrado (Lucas 24:44), no del imaginario "Hijo Eterno" o "Dios el Hijo" de la trinidad católica-romana y protestante-trinitaria, porque el Hijo es la manifestación de Dios en carne, que sólo vino a la existencia cuando la virgen María quedó encinta por la obra de Dios,  concibiendo a un ser humano perfecto y sin pecado (Efesios 4:13). Este Hijo de Dios, es el mismo centro y esencia del Verbo o Palabra de Dios, ya que fue el modelo predestinado a cuya imagen fue creada el hombre. Como está Escrito: "Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten" (Colosenses 1:15-17).

El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo

Podemos ver claramente de acuerdo con la Biblia (Proverbios 8:9, Lucas 10:21) que Jesucristo es el Señor (1. Corintios 12:3); ya que Jesucristo es Dios el Padre que fue manifestado en carne como un niño que fue nacido para nuestro favor, como un Hijo que nos fue dado para redimirnos (Isaías 9:6).  Este es el misterio que ha sido escondido por siglos y edades, pero que es hecho manifiesto a la iglesia de Dios en estos últimos días por su Espíritu. 

Actuando como el Padre, el único Dios de Abraham cubrió con su sombra a la virgen María y engendró sobrenaturalmente a un Hijo en su vientre (Isaías 53:10, Lucas 1:35), quien sería la semilla de la mujer que tendría el poder de salvar a la humanidad (Génesis 3:15, Isaías 7:14, 9:6).

Actuando como el Hijo, el único Dios hizo manifiesto su nombre salvador a Israel (Isaías 17:6) y luego a los gentiles (Romanos 1:16), y nos dio ejemplo de cómo debemos vivir para que nosotros también lleguemos a ser hijos de Dios, es decir hombres que vivamos de acuerdo con la voluntad de Dios (Juan 13:15, 1. Pedro 2:21).

Actuando como el Espíritu Santo, el único Dios habita dentro de la iglesia y la santifica, la limpia y la guía. Ese es el cumplimiento del Nuevo Pacto, del cual Jesucristo hombre es el mediador (1. Timoteo 2:5, Hebreos 8:6). Y así como el apóstol Pablo escribió: "Y el mediador no es de uno [sino de muchos]; pero Dios es uno" (Gálatas 3:20).

Bíblicamente hablando, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres de los roles o funciones de Dios en relación a su trato con la humanidad, pero Dios sigue siendo un solo Ser único e indivisible.  Debe enfatizarse que Dios tiene otros roles y que estos no se limitan a tres.  Esto es similar a un solo hombre que puede cumplir varios roles tales como deportista, esposo, padre, hijo, nieto, hermano, etc., sin que por esto cometamos el error de pensar que porque cumple muchos roles entonces debe ser varias personas distintas y un solo hombre verdadero. No obstante, por medio de los tres roles de Padre, Hijo y Espíritu Santo, el único Dios de Abraham, ha traído a los hombres el Nuevo Pacto del cual habló en Jeremías 31:33: "este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo". El Dios único ha hablado claramente a fin de que no se atente contra su Unicidad, al decir: "Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí" (Isaías 45:5). "…no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí". "...Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros" (Isaías 41:4).

Aceptar que los roles de Padre, Hijo y Espíritu Santo son tres personas divinas y distintas que componen un solo Dios verdadero, es apartarse de la Santa Escritura y pensar más allá de lo que está Escrito. Es seguir a un escrito extrabíblico como el Credo de Atanasio, que contradice por completo la declaración de la Biblia. La Biblia dice que Dios es uno, pero nunca declara que sea tres en uno. El Credo de Atanasio y la Trinidad en general, son una herejía que adultera la doctrina apostólica.

Amonestación Final

El Verdadero entendimiento de quien es realmente Jesucristo nuestro Señor, es vital para nuestra salvación (Juan 8:24); pues como las Escrituras lo declaran, para ser salvos es necesario tener fe y creer en el nombre de Jesús (Mateo 1:21, 12:21, Lucas 24:47, Juan 1:12, 20:31, Hechos 3:16, 10:43, 1. Juan 2:12). Si nosotros no sabemos cómo creer en su nombre, entonces no tendremos remisión de pecados ni salvación.  Esta es la razón por la cual nos hemos propuesto explicar brevemente la declaración de la Santa Escritura con respecto a la naturaleza, solidez y unicidad indivisible del Señor Jesucristo, y la revelación de sí mismo a su pueblo en el Antiguo y en el Nuevo Testamento.

Hemos demostrado que el "Jesús" de las Iglesias Trinitarias, no es el Señor Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios; sino un falso "Jesús" llamado "la segunda persona", "el Hijo Eterno" o "Dios el Hijo", pero ese dios no se encuentra en la Biblia, y de hecho no existe. El "Dios Hijo" no es nada más que un dios babilónico al cual se le ha designado el nombre de "Jesús", pero no es el verdadero Jesús de la Biblia quien es el Verdadero Dios y la Vida Eterna (1. Juan 5:20), manifestado en carne (1. Juan 4:2-3). El Espíritu Santo nos advirtió acerca de falsos "cristos", diciendo: "Porque vendrán muchos en ml nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán" (Mateo 24:5). También se pronunció acerca de los falsos dioses, diciendo: "No tendrás dioses ajenos delante de mí"  (Éxodo 20:3), y "Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios" (1. Corintios 10:20).

Los que desean ser salvos, deben abandonar las enseñanzas heréticas provenientes de Babilonia, la madre de las rameras y las abominaciones de la tierra (Apocalipsis 2:20, 18:4), y deben ser limpiados con agua pura por la Palabra de Dios en la cual no hay contradicciones y por la cual la naturaleza y el propósito de Dios son revelados a los pequeños, pero es escondida a los sabios y entendidos según el mundo (Lucas 10:21).

El apóstol Pablo exhortó a los hermanos de Corinto que se congraciaban con aquellos que predicaban a un "Jesús" diferente  para que corrijieran su camino, pues temía que aquellos otros los engañaran con astucia, de la misma manera en que la serpiente engañó a Eva (2. Corintios 11:3-4). El apóstol Juan también nos advirtió: "Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén" (1. Juan 5:21). Jesucristo dijo: "Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán" (Lucas 13:24). Asimismo, el libro de Apocalipsis nos amonesta a salir de la Gran Ramera, diciendo: "Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades" (Apocalipsis 18:4-5).

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JESUCRISTO VERDADERO HOMBRE Y VERDADERO DIOS


Jesucristo, Verdadero Hombre y Verdadero Dios

Por Julio César Clavijo Sierra
Tomado del libro “Hermenéutica Bíblica: Módulos de Clase”, Guía No. 23, páginas 43-45


Jesús es único y no hay nada que pueda compararse con Él. La historia de la humanidad es incomprensible sin Cristo. Pero Cristo es incomprensible si no se aprecian en Él dos naturalezas, la divina y la humana. Si se mira a Jesucristo como Dios solamente, se tiene la mitad de la verdad. Lo mismo ocurre si se le mira solamente como hombre. Jesús es Dios manifestado en carne: es tan hombre como si nunca hubiera sido Dios y tan Dios como si nunca hubiera sido hombre. Aún así, su humanidad no puede ser separada de su Deidad, ni su Deidad puede ser separada de su humanidad. Jesús es Dios verdadero y hombre verdadero. En la encarnación, la Deidad y la humanidad se unieron inseparablemente en Jesucristo, y así Él es a la vez completo hombre y completo Dios (no una parte de Dios, no un componente de Dios, no una persona divina y distinta de otras).

1. JESUCRISTO COMO HOMBRE

- Jesús fue hombre, porque lo primero que usted encuentra en los evangelios es una genealogía. La genealogía que aparece en el evangelio según Mateo es la que viene por medio de José, su padre adoptivo. En cambio la genealogía que aparece en el evangelio según Lucas, es la genealogía de María.

- Hay detalles bien humanos acerca del nacimiento de Jesús. Por ejemplo los pastores de Belén encontraron al niño envuelto en pañales (Lucas 2:12).

- Estuvo sujeto a las leyes del crecimiento (Lucas 2:52).

- Jesús tenía un cuerpo humano. Aun después de la resurrección es un hombre con un cuerpo humano glorificado (Lucas 24:36-40, Filipenses 3:20-21).

- Jesús demostró que Él tenía un alma, ya que tenía sentimientos. Por ejemplo, se angustió en gran manera cuando supo que su camino a la cruz era inevitable (Mateo 26:37-38, Marcos 14:34). Lloró cuando se enteró de la muerte de Lázaro (Juan 11:35); fue amigo (Lázaro era uno de sus mejores amigos); tuvo ira cuando expulsó a los mercaderes del templo (Marcos 11:15-19), etc. El alma de Jesús no fue dejada en el hades (Salmo 16:10, Hechos 2:27).

- Gozó de otras características propias del ser humano. Por ejemplo, tuvo hambre (Mateo 4:2), le dio sed (Juan 19:28), se cansó (Juan 4:6), le dio sueño (Mateo 8:24).

- Tenía espíritu humano (Lucas 23:46).

- Finalmente la Biblia enseña que “hay un sólo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1. Timoteo 2:5). Esto enseña que es la obra de Cristo como hombre, el cual al igual que los demás fue tentado en todo con la diferencia de que no cometió pecado (Hebreos 4:15), la que acerca a los hombres a Dios. Con tan sólo poner la fe en su obra redentora en la cruz del calvario y creer que su sangre nos limpia de todo pecado, somos salvos. Además en la epístola a los Hebreos 2:14 dice:

“Así que por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, El también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo”.

A pesar de todo esto, la Biblia no describe físicamente al hombre Jesús, pues para los escritores es más importante la obra que realizó y sus milagros, que su apariencia. Imágenes como el divino rostro, el sagrado corazón o el divino niño, han conducido a la humanolatría.

NOTA: Dado que Jesús experimentó todo lo que nosotros sentimos como seres humanos, Él nos puede entender cabalmente y compartir nuestras alegrías y pesares.

2. JESUCRISTO COMO DIOS

No fue necesario que transcurriera mucho tiempo para que las personas que conocieron a Jesús, comprendieran que Él estaba haciendo declaraciones sorprendentes con respecto a sí mismo. Se comprende, sin lugar a dudas, que sus propias declaraciones le identificaban con alguien que era mucho más que un simple profeta o maestro, pues se presentaba como la única fuente para el perdón de los pecados, como el único camino de salvación y como el único medio para la comunión con Dios.

Una buena definición de Dios puede ser la siguiente: “espíritu supremo existente por sí mismo, e infinito en todo género de perfecciones... Como nadie lo ha creado, Él es la causa de todo”. Esta definición es adecuada para todos los teístas, incluyendo entre ellos a los musulmanes y a los judíos. El teísmo enseña que Dios es un ser diferente de la creación y que el universo fue planeado y creado por Él. Dios lo sustenta y lo gobierna en el presente. El teismo cristiano agrega una nota a la anterior definición: “y quien llegó a encarnarse como Jesús de Nazareth”.

- Jesús es Jehová. El profeta Isaías enseña que Dios mismo vendría y nos salvaría (Isaías 35:4). El nombre de Jesús significa Jehová el salvador. En Isaías 43:25 se dice que el único que tiene poder para perdonar pecados es Jehová, pero en los evangelios Jesús se toma esta atribución (Marcos 2:5 y Lucas 7:48-50).

- 1. Timoteo 3:16 dice: “E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”.

- El Nuevo Testamento presenta claramente a Cristo como Dios. Los nombres que se le aplican son de tal naturaleza que sólo pueden ser aplicados apropiadamente a Dios. Por ejemplo, a Jesús se le llama Dios en la siguiente declaración: “... aguardando la esperanza bienaventurada y la aparición gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo” (Tito 2:13; compárese con 1. Juan 5:20-21, Romanos 9:5, Hebreos 1:8).

- Las Escrituras le atribuyen características que sólo pueden ser ciertas respecto a Dios. Jesús es presentado como un ser existente por sí mismo (Juan 10:17-18); como el Creador y Sustentador de todas las cosas (Colosenses 1:15-17); Omnipresente (Mateo 28:20; 18:20); Omnisciente (Juan 4:16; 6:64; Mateo 17:22-27) Omnipotente (Apocalipsis 1:8; Lucas 4:39-55, 7:14-15; Mateo 8:26-27) y como el poseedor de la vida eterna (1. Juan 5:11- 12, 5:20, Juan 1:4).

- Jesús recibió el honor y la adoración que sólo Dios debe recibir. En un encuentro que tuvo con Satanás, le dijo: “vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás”. Jesús recibió adoración como Dios (Mateo 14:33; 28:9), y algunas veces exigió que se le adorara como Dios (Juan 5:23; compárese con Hebreos 1:6, Apocalipsis 5:8-14).

- La mayoría de los seguidores de Jesús fueron judíos devotos que creían en un Dios verdadero. Eran monoteístas puros y radicales. No obstante le reconocieron como al Dios encarnado. (Pedro en Mateo 16:15-16; Marta la hermana de Lázaro en Juan 11:27; Natanael en Juan 1:49; Juan el Bautista en Lucas 3:22; Tomás en Juan 20:26-29, Pablo en Hechos 20:28).

- El evangelio de Juan describe una acalorada discusión (Juan 5:1-18, hacer énfasis en los últimos tres versículos). Cuando estudiamos un documento hemos de tener en cuenta el lenguaje, la cultura y especialmente la persona o personas a las que se dirigió. En este caso la cultura era la judía, y a las personas a las que se dirigió eran los dirigentes religiosos. Veamos como comprendieron los judíos lo que les dijo Jesús hace 2000 años en su contexto cultural. “Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios”. ¿Por qué esa reacción tan drástica? Porque Jesús dijo “mi Padre”, no dijo “nuestro Padre”; y luego agregó: “hasta ahora trabaja”. Estas dos expresiones que Jesús usó lo hacen el mismo Dios, pues obra en el nivel de actividades de Dios. Los judíos no se referían a Dios mediante la expresión “mi Padre” y en el caso de que lo hicieran, le agregaban el modificativo “que está en los cielos”.

- Jesús no sólo afirmó ser igual al Padre, sino que sostuvo que el Padre y Él eran uno y el mismo (Juan 10:30-33). Por esta causa lo iban a apedrear argumentando que Él siendo hombre se hacía Dios. Podríamos preguntarnos por qué hubo una reacción tan violenta cuando Jesús dijo que Él y el Padre eran uno solo. Una implicación interesante surge de esta declaración cuando se estudia el texto griego. La palabra “uno” en griego es de género neutro, no masculino, y no indica que son uno en propósito, sino uno en esencia y naturaleza, un solo Ser. Como Hijo es el hombre perfecto, pero como Padre es el Dios Creador. Esta tajante declaración es el clímax de las afirmaciones de Cristo. Tales declaraciones despertaron en los fariseos una ira incontrolable.

- Jesús habló continuamente respecto de sí mismo en el sentido de que Él es Dios. Él afirmó osadamente: “si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais” (Juan 8:19); “el que me ve, ve al que me envió” (Juan 12:45); “el que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece” (Juan 15:23); para nombrar unos pocos casos.

- “Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo pues, dices tú: Muéstranos al Padre? (Juan 14:9).

Nótese aquí este importante detalle. Jesús hablaba mucho acerca del Padre. Esta idea confundía hasta a sus discípulos, y por esto Felipe declara las palabras arriba citadas. Jesús hubiera podido perfectamente haberle dicho: No te puedo mostrar al Padre, pues Él es Espíritu y está en los cielos. Pero su respuesta fue tajante y demostraba sin lugar a dudas que Él era el Padre. El Dios eterno estaba allí encarnado en la persona de Jesucristo.

* Algunas notas fueron tomadas del libro "Más que un Carpintero" por Josh McDowell

 

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domingo, 31 de octubre de 2010

EL DOGMA DE LA TRINIDAD NO ESTA ESCRITO EN LA BIBLIA


El Dogma de la Trinidad no Está Escrito en la Biblia

Por Julio César Clavijo Sierra


“…todo trinitario acepta, que en el A.T. la doctrina [hablando de la Trinidad] no aparece definida en una fórmula que podamos poner en un pizarrón [es decir, que pueda ponerse por escrito]” – Pablo Santomauro (escritor trinitario). [1]

"La Trinidad es una parte importante de la doctrina cristiana tardía, está claro que el término no aparece en el Nuevo Testamento. Igualmente, el concepto desarrollado de tres compañeros iguales en la Deidad encontrada en las formulaciones de los credos tardíos no puede descubrirse claramente dentro de los confines del canon [es decir, dentro de las páginas de la Biblia]” – Daniel N. Scholwalter (escritor trinitario). [2]

En la inmensa mayoría de las facultades de teología de las universidades e institutos bíblicos de todo el mundo, los profesores andan escribiendo en sus libros, en sus guías y en sus tableros de clase, la formulación acerca de un dios trinitario del cual no se habla en la Biblia por ninguna parte. De igual manera, en la inmensa mayoría de los púlpitos de las iglesias que se autodenominan cristianas, se predica acerca de ese dios trinitario, a pesar de que en la Biblia no encontramos una declaración formal (ni informal) acerca de ese dios. Lamentablemente, los estudiantes de teología y los miembros de las iglesias trinitarias, asumen que todo lo que sus maestros enseñan sobre la trinidad es verdad, y por eso dejan que sus mentes sean contaminadas por esa idea extrabíblica y no la cuestionan, por lo cual se pervierten en la adoración de ese dios trino, que es un dios diferente al verdadero Dios de la Santa Escritura. Por haberse extraviado del Dios verdadero, caen muy fácilmente en otras muchas doctrinas y formas de vida antibíblicas, y se cumple en ellos la Escritura que dice: “Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios” (Salmo 16:4).

Los académicos trinitarios, saben que al colocar en los tableros (o pizarrones) de clase, la expresión formal de la doctrina acerca de su dios, ellos no pueden ampararse en ninguna declaración bíblica que diga exactamente lo mismo, o que por lo menos lo diga de una manera equivalente. Cuando ellos dicen que hay “tres personas distintas y un solo Dios verdadero”, saben que esa declaración no la hallaron en las páginas de la Santa Escritura, sino que la extrajeron del Credo de Atanasio, que es un escrito realizado a finales del siglo quinto, alrededor de 400 años después de que se terminó de escribir la Biblia.

Como lo dice Pablo Santomauro, todo trinitario sabe que en el Antiguo Testamento no aparece escrita la fórmula trinitaria que dice: “tres personas distintas y un solo Dios verdadero” (o alguna equivalente), demostrando que no es de la Biblia de donde ellos obtuvieron semejante declaración. En cientos de ocasiones, en el Antiguo Testamento está escrito que sólo hay un Dios y ese es el principal mandamiento para el pueblo de Israel (Deuteronomio 6:4), pero nunca dice que mientras que Dios es uno (en cierta forma) sea a la vez tres (en otra cierta forma). Así que los trinitarios no se conforman a lo que está escrito y peor aún atentan contra lo que está escrito, abusando y torciendo la Palabra de Dios. Ellos desobedecen por completo las porciones de la Escritura que dicen:

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).

“Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra” (Josué 23:6).

“Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas” (1 Reyes 2:3).

“Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro” (2 Crónicas 34:21).

También, el escritor trinitario Daniel N. Scholwalter, dice que en el Nuevo Testamento (o en la Biblia entera) no se puede descubrir ninguna formulación trinitaria de tres personas coiguales en Dios, como sí se encuentra en los credos tardíos (Credo de Nicea, Credo de Atanasio, etc.). Así expone abiertamente que los trinitarios han pensado más allá de lo que está escrito en la Biblia y por eso están envanecidos (1. Corintios 4:6).

Jesucristo nos enseñó que con el poder de lo que está escrito en su Palabra, podemos resistir y vencer al enemigo (Mateo 4:4, 4:7, 4:10; Lucas 4:4, 4:8). Lamentablemente, cuando los trinitarios intentan buscar respaldo bíblico para el dios en el que ellos creen, notan con profunda angustia que en la Biblia el dogma que dice “tres personas distintas y un solo Dios verdadero” (o un dicho quivalente) no se encuentra escrito, así que están totalmente desprovistos del poder de la Palabra de Dios, para respaldar su creencia en el dios trino. Al verse desamparados, es que comienzan a imaginar e inventar que algunos textos bíblicos sí hablan de su dios trino, torciéndolos para hacerlos parecer en sintonía con su dogma, pero no se dan cuenta que cuando éstos se miran de acuerdo con el monoteísmo estricto del que habla la Biblia, anulan cualquier idea trinitaria de Dios.

Si tú amas al Dios de la Escritura, pero todavía te encuentras perdido en el dogma antibíblico de la Trinidad, te invito a que te arrepientas del pecado de adorar a otro dios, y creas de todo corazón en Jesucristo, quien es el único y verdadero Dios que se manifestó en carne para venir a salvar (Isaías 9:6, Mateo 1:23, 1. Timoteo 3:16). No tengas temor de pensar por fuera del molde trinitario en el que el maligno te ha metido para engañarte y hacerte mal. “¡Tú alma puede salir de la oscuridad y venir a la luz! ¡Sí! ¡Toma el camino de la salvación del Nuevo Testamento que se encuentra en Hechos 2:38! Fue el mismo Señor Jesús quien reveló su gracia por las palabras de Hechos 2:38”. [3]


Notas

[1] Pablo Santomauro. La Deshonestidad Intelectual de los Pentecostales Unicitarios.
http://www.salvacioneterna.com/clavijo_02.pdf
Nota: Para ver una refutación de dicho artículo, lea: Pablo Santomauro y su Falso Testimonio de Deshonestidad Intelectual, en
http://trinitarismo.blogspot.com/2009/09/pablo-santomauro-y-su-falso-testimonio.html

[2] Daniel N. Scholwalter. Trinity. pág. 782. Compañía Oxford de la Biblia. Bruce M. Metzger y Michael D. Coogan, Editors.

[3] Cohen Gary Reckart. El Bautismo y Hechos 2:38
http://trinitarismo.blogspot.com/2010/08/el-bautismo-y-hechos-238.html

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JESUS ES LA IMAGEN DEL DIOS INVISIBLE


Jesús es la Imagen del Dios Invisible

Por Jorge Enrique López

En el Antiguo Pacto no se conocía de la revelación directa de Dios. Tampoco se conocía la verdadera identidad del Padre. Aquello era un misterio para la mente intelectual. Ni aún su nombre se conocía en toda su amplitud. Existían muchos títulos que el Señor ostentó, pero no correspondían a la verdadera revelación divina.

Es por esto que el profeta Isaías dice: “Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas” (Isaías 45:15). A Moisés se le dijo: “No verás mi rostro, porque no me verá hombre y vivirá” (Éxodo 33:20). “También el Padre que me envió ha testificado de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto” (Juan 5:37).

En la Biblia aparece una lista de textos que nos hablan de que Dios es invisible (Romanos 1:20, 1. Timoteo 1:17, Hebreos 11:27) y que Jesús es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15, 2. Corintios 4:4). Primero porque Él es Espíritu y segundo porque hasta el establecimiento del Nuevo Pacto llegó el tiempo de la revelación más gloriosa de todos los tiempos.

El Santo evangelio según Juan, dice: “A Dios nadie le vio jamás; El unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). El evangelio según Lucas, afirma: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; Y nadie conoce quien es el Hijo sino el Padre; ni quien es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar” (Lucas 10:22).

En el Antiguo Pacto, nadie conocía la verdadera identidad del Padre. Permaneció oculta, hasta que apareció el Señor Jesucristo manifestado en carne. Observemos lo que dice Mateo 16:13-17. “Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Ellos, dijeron: Unos, Juan el Bautista, Otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas. Él les dijo: ¿Y vosotros, quien decís que Soy Yo?”. Observemos que hasta aquí, nadie conocía la verdadera identidad del Padre, permanecía oculta. Ni aún los discípulos la sabían. Fue solo hasta que el Espíritu Santo de Dios, utilizó a Pedro y movió sus labios para afirmar: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Entonces le respondió Jesús: “bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque esto (que acabas de decir) no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17). Así que la verdadera identidad del Padre solo se conocerá por medio de la revelación divina.

Para revelarse, Dios el Padre se vio precisado a tomar un cuerpo de carne, en semejanza de carne de pecado. Ver Isaías 9:6, Juan 1:1, 1:14, 1. Timoteo 3:16 y Hebreos 2:8. Jesús nació con semejanza de carne de pecado, pero sin pecado. Jesús entonces no es el mandadero del Padre, ni un religioso fracasado, y menos una “segunda persona”. Jesús no aparece en el escenario humano como un representante de Dios, sino como Dios mismo manifestado como hombre. Él es la imagen del Dios invisible. Ese Dios que Moisés no pudo ver (aunque se sostuvo como viendo al invisible), si fue visto por los discípulos de Jesús, y nosotros tenemos la promesa de verlo en la faz de Jesucristo (2. Corintios 4:6).

El evangelista Juan aclara esta situación en su evangelio, cuando Jesús dijo a sus discípulos: “Si me conocieseis, también a mi Padre conocerías; y desde ahora le conocéis y le habéis visto” (Juan 14: 7-10). Felipe le dijo: “Señor [nadie llama a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo; Es decir por el Espíritu de la revelación] muéstranos al Padre y nos basta” (Juan 14.8). Felipe no era trinitario, porque la herejía de la trinidad brotó en el siglo III, se desarrolló en el siglo IV, y tomó la forma definitiva solo hasta el siglo V de nuestra era. Felipe simplemente quería saber sobre la identidad de Dios el Padre. Jesús le dijo: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:9). Felipe pregunta por el Padre. Jesús le responde: “no me has conocido”. Si Jesús no fuera el Padre, le hubiese respondido: “Y no le habéis conocido”.

El problema de los trinitarios, es que no pueden aceptar que el Dios único y verdadero esté escondido en la persona de Jesús. Pero Jesús mismo lo aclaró: El que me ve a mí, está viendo al Padre. Es decir: que Jesús es el Padre, no una persona distinta.

Sin embargo, para darle mayor claridad a Felipe, Jesús lo reconfirmó en el verso 10; al decir: “¿No crees que YO SOY [este es un título de la Deidad, que solo Jesús puede ostentar] en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, Él hace las obras” (Juan 14:10).

Los términos Padre, Hijo y Espíritu Santo, no son nombres, ni personas, sino oficios (o roles) que desempeña el único Dios. Como Padre es el Creador y sustentador. Como Hijo es el hombre perfecto, la manifestación de Dios en carne que se ha constituido en nuestro Redentor. Y como Espíritu, es el Consolador que llena y habita en nuestros corazones. Estos roles de Dios no nos hablan de “tres personas distintas y un solo Dios verdadero” (herejía que fue inventada muchos años después de que la Biblia se terminó de escribir).

El apóstol Pablo (que era un creyente en la Unicidad de Dios) escribe a los Colosenses, diciendo: “Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Colosenses 2: 2-3).

La palabra misterio, traduce: secreto, enigma, incomprensible, etc. Es algo que está oculto, reservado, escondido para el intelecto, pero Dios nos lo reveló por su Espíritu. Entonces: ¿cuál es el misterio de Dios el Padre y de Cristo? La respuesta está en 2. Corintios 5:19. “Que Dios el Padre estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo mismo (no con otro)”. No con Cristo, sino en Cristo. Ese sí que es un verdadero misterio para aquellos a quienes Dios no les ha revelado su verdadera identidad, por la dureza de sus corazones (Efesios 4:18). Para ellos esto es un misterio.

Pablo persiste en afirmar que Jesús es la imagen del Dios invisible, al aseverar en su carta a los Colosenses, que en Jesús habita corporalmente toda la plenitud de Dios (Colosenses 2:9). En otras palabras, todos los atributos de Dios están presentes en Cristo, porque Cristo es el único Dios manifestado en carne. Jesús no es menos que Dios, pues es Dios absoluto y total. Al hablar de los atributos de Dios, nos referimos a su omnipotencia, omnipresencia, omnisapiencia, su eternidad, su inmutabilidad, etc. Por esta causa fue que el Hijo de Dios (Dios manifestado en carne) realizó actos soberanos, exclusivos y potestativos de Dios, tales como la conversión del agua en vino, la multiplicación de los panes y de los peces, el perdonar pecados, resucitar muertos, etc.

Al estudiar el término griego katoikéo, donde dice “Porque en Él habita…”, encontramos que esto quiere decir que toda la plenitud (integridad, totalidad, saciedad, exceso de llenura) estaba en Cristo perennemente, continuamente, perpetuamente, eternamente; no a raticos. Jesús no era, ni es Dios por temporadas, sino continuamente.

Por esta causa, la carta a los Filipenses, dice: “Haya, pues, en vosotros el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios [o siendo por naturaleza Dios], no escatimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse [sólo Dios es igual a sí mismo, y nadie es igual a Él] sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8).

Jesús es Dios completo, absoluto y total. Jesucristo es Dios, Dios único, real y eterno. Por eso la Escritura enseña que antes de manifestarse en carne, Jesús existía en forma de Dios, porque Él es el Padre Eterno (Isaías 9:6). Al venir en carne, esa carne manifestó al único Dios verdadero. Por eso, Jesús es la imagen del único Dios verdadero (Colosenses 1:15, 2. Corintios 4:4), y por eso Él es el único Dios verdadero (1. Juan 5:20). El Señor Jesucristo tiene forma de Dios, porque es el Dios verdadero; pero en su encarnación, también tuvo forma de hombre. La forma de Dios estuvo escondida tras el velo de carne (Hebreos 10:20), y la plenitud de Dios habitó en ese templo de carne (Juan 2:19).

Así que aunque nadie ha visto al Dios invisible, el Dios y Padre invisible sí se ha dado a conocer por medio del Hijo, su manifestación en carne (Juan 1:18).

miércoles 6 de octubre de 2010

La Verdad de la Unicidad de Dios

Por Ralph Vincent Reynolds
Tomado del Curso Bíblico Alfa. La Divinidad - Lección 10.


A. El Error de la Doctrina de la Trinidad Deja en Confusión

La enseñanza errónea de que hay tres personas distintas en la Divinidad, deja muchas preguntas sin respuesta. Hay confusión y contradicción en esta doctrina hecha por el hombre, que se formuló en los primeros días de la Iglesia Católica Romana. La razón de esto, por supuesto, es que no está edificada sobre la Escritura, sino sobre el razonamiento natural del hombre. Mencionaremos unas cuantas de las preguntas que la doctrina trinitaria no contesta:

1. ¿Quién fue el padre del bebé del pesebre en Belén? ¿El Padre o el Espíritu Santo? ¿Tenía el niño Jesús dos padres?

2. Si el Padre y el Hijo son iguales, ¿cómo puede ser el Padre mayor que el Hijo? (Juan 14:28) “El Padre mayor es que yo”.

3. ¿Ora Dios? ¿Cómo puede Jesús ser Dios y necesitar orar?

4. ¿Puede morir Dios? Si el Hijo es Dios, ¿cómo pudo morir?

5. ¿Es María la madre de Dios? ¿Qué error podría haber entonces en el término “La sangre de Dios”?

6. Si hay tres personas en la Divinidad, ¿cuál podría ser el error si agregáramos a una cuarta? ¿Por qué no deificar a María?

7. Si hay tres personas en la Divinidad, ¿A quién debemos adorar?

8. Si hay tres personas en la Divinidad, ¿A quién debemos orar?

9. Si hay tres personas en la Divinidad, ¿A cuántos veremos en el Cielo? ¿Cuántos tronos hay?

10. Si el Padre y el Hijo son iguales, ¿Por qué no sabe Jesús cuándo volverá? (Marcos 13:32)

11. ¿Cómo puede Jesús ser un Hijo y no tener principio?

12. ¿Hay tres Espíritus habitando en el corazón del cristiano lleno del Espíritu?

Estas preguntas pueden continuarse indefinidamente, pero sería una tontería hacerlo. Las respuestas y las explicaciones correctas a todas las preguntas anteriores, prueban la Unicidad. El intento por parte de los trinitarios de contestar las preguntas anteriores, simplemente conducen a una contradicción y confusión. A causa de que la verdad de la Unicidad se construye sobre la Palabra de Dios, las respuestas a todas las preguntas se entienden clara y fácilmente y están en armonía con toda la Escritura.

B. ¿Habían Tres en el Bautismo de Jesús?

Fue necesario que Jesús se bautizara para que pudiera cumplir con toda justicia. Por cierto, Él no fue bautizado para perdón de pecados, sino para cumplir las Escrituras del Antiguo Testamento y dar un ejemplo a su iglesia. Del mismo modo, fue necesario que Él fuera ungido, como los sacerdotes y los reyes eran ungidos en el Antiguo Testamento. Sin embargo, debemos recordar que Jesucristo fue el Verbo-Encarnado desde su concepción en el vientre de María. La unción estaba allí, por el mismo propósito que el bautismo, en cumplimiento de la Escritura.

Recordemos que estas manifestaciones (audible y visible) fueron para el beneficio de Juan el Bautista (Juan 1:11). Es discutible si alguna otra persona oyó la voz o vio el símbolo de paloma. En el día de Pentecostés, hubo dos manifestaciones en el aposento alto (audible y visible), lenguas de fuego y otras lenguas (idiomas) que hablaban. ¿Diríamos que habían dos personas allí? En tal caso, ¿qué persona era las lenguas de fuego y qué persona era las “otras lenguas”? Una manifestación audible y visible al mismo tiempo no hace dos personas, como tampoco el humo de un escape y el ruido de un motor hacen dos máquinas. En Getsamaní, Jesús fue ambas cosas, el sacerdote y el sacrificio ¿Qué impediría a la Divinidad de manifestarse en dos o tres maneras al mismo tiempo?

C. ¿Cómo Puede Jesucristo Estar a la Diestra de Dios?

Dios es espíritu e invisible. Aparte de Jesucristo no hay ningún cuerpo físico, y en consecuencia no hay diestra ni siniestra para la Divinidad. Aparte de Jesucristo, Dios no puede ser visto, pues Jesucristo es LA IMAGEN EXPRESA del Dios invisible (Colosenses 1:15; Hebreos 1:3). Por lo tanto, es claro que las Escrituras que se refieren a Jesucristo sentado o parado a la diestra de Dios, no significan una mano derecha física.

¿Qué significa la diestra de Dios? Las Escrituras se refieren a la diestra de Dios, como el poder y la gloria de Dios. Esto es lo que significa este término. Jesucristo se sienta en el lugar del PODER y la GLORIA.

Exodo 15:6 “Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo”.

Marcos 14:62 “...y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios”.

Lucas 22:69 “pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios”.

Recordemos que hay sólo un trono en el Cielo (Apocalipsis 42). Hay sólo UNO sentado sobre el trono.

D. ¿A Cuántos Vio Esteban?

Hechos 7:59 “Y apedreaban a Esteban, mientas él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu”.

¿A cuántos vio Esteban? Por cierto sólo a uno. ¿A quién vio Esteban? A Jesucristo. ¿Qué nombre dio Esteban a Dios? Señor Jesús. A muchos les agradaría pensar que este versículo prueba la doctrina trinitaria. Sin embargo, éste muestra la verdad de la Unicidad en forma concluyente.

E. ¿Cómo Puede Jesucrito Orar?

Jesucristo es hombre y Él es Dios. Como hombre, Él ora. La respuesta a este tan llamado problema es clara: la humanidad ora a la Divinidad.

Si la teoría de la Trinidad fuera correcta, entonces encontraríamos a un Dios orando a otro Dios. Si un Dios necesita orar, ¿es aún un Dios? ¿Puede la Divinidad en algún momento necesitar orar? También, si la supuesta segunda persona de la Divinidad ora a la supuesta primera persona de la Divinidad, entonces Dios es divisible y tenemos por lo menos dos Dioses.

La explicación es muy clara: Jesucristo oraba como hombre.

F. ¿Fue Jesucristo Abandonado por Dios en el Calvario?

Nuevamente fue la carne, la humanidad de Cristo, la que exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Podemos ver la razón de esto cuando leemos 2 Corintios 5:21, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado”. Él se impuso sobre sí mismo la iniquidad de todos nosotros. Se convirtió en la persona que pagó por nuestras culpas, llevando encima la tremenda carga del pecado y pagando el precio del pecado. La humanidad de Cristo tuvo que experimentar este terror por completo. El pecado separa al hombre del Dios santo. Jesucristo tuvo que experimentar esta terrible sensación de una separación de Dios. Fue la carne la que sufrió y murió; fue la carne la que gritó. En realidad, Dios estuvo allí todo el tiempo, pues la verdadera naturaleza de Cristo no cambió en ningún momento.. En otras palabras, no hubo un momento en que Jesucristo no fuera Dios manifestado en carne.

Nuevamente, refiriéndonos al tema de la Trinidad, si una supuesta persona en la Divinidad puede abandonar a otra supuesta persona en la Divinidad, entonces por cierto Dios sería divisible y hay por lo menos dos Dioses. Sabemos que esto no puede ser.

G. ¿Cuál fue la Gloria que Tuvo Cristo Antes de que Existiera el Mundo?

Juan 17:5 “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”.

Aquí Jesús está orando por la glorificación que aún es futura en lo que al tiempo se refiere, pero que estaba en el plan y en la mente de Dios desde el principio. Recuerden que cuando Jesús oraba, era la naturaleza humana de Jesús orando al Divino - la humanidad a la Divinidad. Así como Cristo fue un cordero muerto desde el principio del mundo, aún así fue Cristo glorificado desde el principio del mundo.

Este versículo no hace un supuesto Hijo Eterno, pues la calidad de Hijo se refiere al tiempo. Dios habita en la Eternidad.

H. La Clave de Todas las Preguntas Concernientes a la Divinidad

En la encarnación Dios hizo algo nuevo. Dios se manifestó como nunca antes lo había hecho, pero no dejó de ser Aquél que siempre había sido. Dios se manifestó en carne, y el Verbo se convirtió en carne.

La clave es simplemente ésta: Jesucristo posee una naturaleza doble - humanidad y Divinidad. Él era y es el mismo Dios y el Hombre perfecto. Como Dios, Él habita en la eternidad; como hombre, habita en el tiempo. La calidad de Hijo limitada al elemento tiempo, es para el TRIPLE PROPÓSITO:

1. Redención;

2. Mediación;

3. Juicio y reinado milenario.

I. Las Respuestas a Dos Preguntas que Surgen de los Atributos Divinos

1. ¿Se Arrepiente Dios?

Referencia Bíblica:

Génesis 6:6 “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”.

Si Dios es inmutable, ¿cómo puede Dios arrepentirse?

En realidad, Dios nunca cambia de opinión. No hay necesidad de esto, pues su omnisciencia le dice de antemano todos los actos que se refieren al hombre. El carácter de Dios nunca cambia, pero su proceder con los hombres cambia según ellos cambien de impiedad a piedad y de desobediencia a obediencia. Cuando un hombre que anda en bicicleta en contra del viento, gira y va a favor del viento, el viento parece haber cambiado, aunque está soplando exactamente igual que antes. Fue el hombre quien cambió, no el viento.

2. ¿Odia Dios?

Referencia Bíblica:

Proverbios 6:16 “Seis cosas aborrece Jehová, y aún siete abomina su alma”.

La naturaleza del amor requiere odio hacia aquello que dañaría o destruiría el objeto de ese amor. Dios ama al pecador pero odia al pecado. No hay nada contradictorio aquí. Antes bien, Dios no amaría al pecador si al mismo tiempo no odiara aquello que está dañando al pecador. Este odio, junto con la ira de Dios, no es una emoción humana carnal, sino más bien la reacción de un Dios santo al pecado, que se expresa en términos que el hombre puede entender.

La naturaleza de Dios no es vengativa, sino justificativa.


PRUEBA

-. Explique cómo puede Jesucristo estar a la diestra de Dios.

-. Explique claramente Juan 17:5.

-. Si Dios es inmutable, ¿cómo puede Dios arrepentirse?

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viernes, 8 de octubre de 2010

LA VERDAD DE LA UNICIDAD DE DIOS

La Verdad de la Unicidad de Dios

Por Ralph Vincent Reynolds
Tomado del Curso Bíblico Alfa. La Divinidad - Lección 10.


A. El Error de la Doctrina de la Trinidad Deja en Confusión

La enseñanza errónea de que hay tres personas distintas en la Divinidad, deja muchas preguntas sin respuesta. Hay confusión y contradicción en esta doctrina hecha por el hombre, que se formuló en los primeros días de la Iglesia Católica Romana. La razón de esto, por supuesto, es que no está edificada sobre la Escritura, sino sobre el razonamiento natural del hombre. Mencionaremos unas cuantas de las preguntas que la doctrina trinitaria no contesta:

1. ¿Quién fue el padre del bebé del pesebre en Belén? ¿El Padre o el Espíritu Santo? ¿Tenía el niño Jesús dos padres?

2. Si el Padre y el Hijo son iguales, ¿cómo puede ser el Padre mayor que el Hijo? (Juan 14:28) “El Padre mayor es que yo”.

3. ¿Ora Dios? ¿Cómo puede Jesús ser Dios y necesitar orar?

4. ¿Puede morir Dios? Si el Hijo es Dios, ¿cómo pudo morir?

5. ¿Es María la madre de Dios? ¿Qué error podría haber entonces en el término “La sangre de Dios”?

6. Si hay tres personas en la Divinidad, ¿cuál podría ser el error si agregáramos a una cuarta? ¿Por qué no deificar a María?

7. Si hay tres personas en la Divinidad, ¿A quién debemos adorar?

8. Si hay tres personas en la Divinidad, ¿A quién debemos orar?

9. Si hay tres personas en la Divinidad, ¿A cuántos veremos en el Cielo? ¿Cuántos tronos hay?

10. Si el Padre y el Hijo son iguales, ¿Por qué no sabe Jesús cuándo volverá? (Marcos 13:32)

11. ¿Cómo puede Jesús ser un Hijo y no tener principio?

12. ¿Hay tres Espíritus habitando en el corazón del cristiano lleno del Espíritu?

Estas preguntas pueden continuarse indefinidamente, pero sería una tontería hacerlo. Las respuestas y las explicaciones correctas a todas las preguntas anteriores, prueban la Unicidad. El intento por parte de los trinitarios de contestar las preguntas anteriores, simplemente conducen a una contradicción y confusión. A causa de que la verdad de la Unicidad se construye sobre la Palabra de Dios, las respuestas a todas las preguntas se entienden clara y fácilmente y están en armonía con toda la Escritura.

B. ¿Habían Tres en el Bautismo de Jesús?

Fue necesario que Jesús se bautizara para que pudiera cumplir con toda justicia. Por cierto, Él no fue bautizado para perdón de pecados, sino para cumplir las Escrituras del Antiguo Testamento y dar un ejemplo a su iglesia. Del mismo modo, fue necesario que Él fuera ungido, como los sacerdotes y los reyes eran ungidos en el Antiguo Testamento. Sin embargo, debemos recordar que Jesucristo fue el Verbo-Encarnado desde su concepción en el vientre de María. La unción estaba allí, por el mismo propósito que el bautismo, en cumplimiento de la Escritura.

Recordemos que estas manifestaciones (audible y visible) fueron para el beneficio de Juan el Bautista (Juan 1:11). Es discutible si alguna otra persona oyó la voz o vio el símbolo de paloma. En el día de Pentecostés, hubo dos manifestaciones en el aposento alto (audible y visible), lenguas de fuego y otras lenguas (idiomas) que hablaban. ¿Diríamos que habían dos personas allí? En tal caso, ¿qué persona era las lenguas de fuego y qué persona era las “otras lenguas”? Una manifestación audible y visible al mismo tiempo no hace dos personas, como tampoco el humo de un escape y el ruido de un motor hacen dos máquinas. En Getsamaní, Jesús fue ambas cosas, el sacerdote y el sacrificio ¿Qué impediría a la Divinidad de manifestarse en dos o tres maneras al mismo tiempo?

C. ¿Cómo Puede Jesucristo Estar a la Diestra de Dios?

Dios es espíritu e invisible. Aparte de Jesucristo no hay ningún cuerpo físico, y en consecuencia no hay diestra ni siniestra para la Divinidad. Aparte de Jesucristo, Dios no puede ser visto, pues Jesucristo es LA IMAGEN EXPRESA del Dios invisible (Colosenses 1:15; Hebreos 1:3). Por lo tanto, es claro que las Escrituras que se refieren a Jesucristo sentado o parado a la diestra de Dios, no significan una mano derecha física.

¿Qué significa la diestra de Dios? Las Escrituras se refieren a la diestra de Dios, como el poder y la gloria de Dios. Esto es lo que significa este término. Jesucristo se sienta en el lugar del PODER y la GLORIA.

Exodo 15:6 “Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo”.

Marcos 14:62 “...y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios”.

Lucas 22:69 “pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios”.

Recordemos que hay sólo un trono en el Cielo (Apocalipsis 42). Hay sólo UNO sentado sobre el trono.

D. ¿A Cuántos Vio Esteban?

Hechos 7:59 “Y apedreaban a Esteban, mientas él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu”.

¿A cuántos vio Esteban? Por cierto sólo a uno. ¿A quién vio Esteban? A Jesucristo. ¿Qué nombre dio Esteban a Dios? Señor Jesús. A muchos les agradaría pensar que este versículo prueba la doctrina trinitaria. Sin embargo, éste muestra la verdad de la Unicidad en forma concluyente.

E. ¿Cómo Puede Jesucrito Orar?

Jesucristo es hombre y Él es Dios. Como hombre, Él ora. La respuesta a este tan llamado problema es clara: la humanidad ora a la Divinidad.

Si la teoría de la Trinidad fuera correcta, entonces encontraríamos a un Dios orando a otro Dios. Si un Dios necesita orar, ¿es aún un Dios? ¿Puede la Divinidad en algún momento necesitar orar? También, si la supuesta segunda persona de la Divinidad ora a la supuesta primera persona de la Divinidad, entonces Dios es divisible y tenemos por lo menos dos Dioses.

La explicación es muy clara: Jesucristo oraba como hombre.

F. ¿Fue Jesucristo Abandonado por Dios en el Calvario?

Nuevamente fue la carne, la humanidad de Cristo, la que exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Podemos ver la razón de esto cuando leemos 2 Corintios 5:21, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado”. Él se impuso sobre sí mismo la iniquidad de todos nosotros. Se convirtió en la persona que pagó por nuestras culpas, llevando encima la tremenda carga del pecado y pagando el precio del pecado. La humanidad de Cristo tuvo que experimentar este terror por completo. El pecado separa al hombre del Dios santo. Jesucristo tuvo que experimentar esta terrible sensación de una separación de Dios. Fue la carne la que sufrió y murió; fue la carne la que gritó. En realidad, Dios estuvo allí todo el tiempo, pues la verdadera naturaleza de Cristo no cambió en ningún momento.. En otras palabras, no hubo un momento en que Jesucristo no fuera Dios manifestado en carne.

Nuevamente, refiriéndonos al tema de la Trinidad, si una supuesta persona en la Divinidad puede abandonar a otra supuesta persona en la Divinidad, entonces por cierto Dios sería divisible y hay por lo menos dos Dioses. Sabemos que esto no puede ser.

G. ¿Cuál fue la Gloria que Tuvo Cristo Antes de que Existiera el Mundo?

Juan 17:5 “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”.

Aquí Jesús está orando por la glorificación que aún es futura en lo que al tiempo se refiere, pero que estaba en el plan y en la mente de Dios desde el principio. Recuerden que cuando Jesús oraba, era la naturaleza humana de Jesús orando al Divino - la humanidad a la Divinidad. Así como Cristo fue un cordero muerto desde el principio del mundo, aún así fue Cristo glorificado desde el principio del mundo.

Este versículo no hace un supuesto Hijo Eterno, pues la calidad de Hijo se refiere al tiempo. Dios habita en la Eternidad.

H. La Clave de Todas las Preguntas Concernientes a la Divinidad

En la encarnación Dios hizo algo nuevo. Dios se manifestó como nunca antes lo había hecho, pero no dejó de ser Aquél que siempre había sido. Dios se manifestó en carne, y el Verbo se convirtió en carne.

La clave es simplemente ésta: Jesucristo posee una naturaleza doble - humanidad y Divinidad. Él era y es el mismo Dios y el Hombre perfecto. Como Dios, Él habita en la eternidad; como hombre, habita en el tiempo. La calidad de Hijo limitada al elemento tiempo, es para el TRIPLE PROPÓSITO:

1. Redención;

2. Mediación;

3. Juicio y reinado milenario.

I. Las Respuestas a Dos Preguntas que Surgen de los Atributos Divinos

1. ¿Se Arrepiente Dios?

Referencia Bíblica:

Génesis 6:6 “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”.

Si Dios es inmutable, ¿cómo puede Dios arrepentirse?

En realidad, Dios nunca cambia de opinión. No hay necesidad de esto, pues su omnisciencia le dice de antemano todos los actos que se refieren al hombre. El carácter de Dios nunca cambia, pero su proceder con los hombres cambia según ellos cambien de impiedad a piedad y de desobediencia a obediencia. Cuando un hombre que anda en bicicleta en contra del viento, gira y va a favor del viento, el viento parece haber cambiado, aunque está soplando exactamente igual que antes. Fue el hombre quien cambió, no el viento.

2. ¿Odia Dios?

Referencia Bíblica:

Proverbios 6:16 “Seis cosas aborrece Jehová, y aún siete abomina su alma”.

La naturaleza del amor requiere odio hacia aquello que dañaría o destruiría el objeto de ese amor. Dios ama al pecador pero odia al pecado. No hay nada contradictorio aquí. Antes bien, Dios no amaría al pecador si al mismo tiempo no odiara aquello que está dañando al pecador. Este odio, junto con la ira de Dios, no es una emoción humana carnal, sino más bien la reacción de un Dios santo al pecado, que se expresa en términos que el hombre puede entender.

La naturaleza de Dios no es vengativa, sino justificativa.


PRUEBA

-. Explique cómo puede Jesucristo estar a la diestra de Dios.

-. Explique claramente Juan 17:5.

-. Si Dios es inmutable, ¿cómo puede Dios arrepentirse?

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